Love life.

Love life.
Una mujer maravillosa,preciosa y ademas que vivia la vida al límite,como debe ser.

viernes, 22 de abril de 2011

CONECTANDO EL EQUIPO

Capitulo 1

Acostada en mi cama, sentía las lagrimas correr por mi rostro, una angustia me invadía el corazón. Me preguntaba que era en lo que había fallado, en que era lo que había hecho mal, ¿Era yo o era algo que había hecho? ¿Mi cabello? ¿Mis ojos? ¿Mi voz? No lo sabía… lo único que sabía era que me estaba doliendo, y que no podía contener el llanto a tal grado, que mi madre había llegado a escucharlo en la sala de mi casa, pero en ese momento no me importaba, porque mi frustración llegaba más a allá de pensar si alguien se enteraba o no de mi sufrimiento, de hecho eso nunca me había importado, siempre habían ganado mis sentimientos sobre la situación en la que me encontrara, y tal vez eso había sido lo que inició todo mi problema… y tras ese mar de pensamientos nunca me percaté de cuando mi madre abrió la puerta, se dirigió hacia mi cama y se sentó junto a mí.

— ¿Qué tienes Any? Preguntó con voz dulce ¿Te sientes mal? ¿Te pasa algo?

No respondí por miedo a que me regañara, pues a mi mamá nunca le había gustado la idea de que mi edad estuviese sufriendo por alguien, siempre decía que estaba muy pequeña y que no venía en mi edad el estar rogándole a alguien por amor.

Te pasó algo ¿Cierto? —Insistió— Cuéntame que es lo que te pasó, Anya desde que llegaste de la escuela estás muy rara, y estás llorando, por favor hija dime que tienes, sabes que puedes confiar en mí…
Mi madre siempre poseyó ese sexto sentido que dicen que poseen todas las madres, pero ella lo tenía sobre todo conmigo, mis hermanos casi nunca le contaban los problemas que tenían, y ella nunca lo sospechaba, pero conmigo era diferente, tal vez porque éramos iguales, pero a también porque ella sabía que yo era la más frágil de los tres.

Comencé a llorar hundiéndome nuevamente en el océano de dudas que me invadía desde hace mucho tiempo, pero mi madre tenía razón, llevaba varios meses enamorada de aquel chico que conocí un día al ir a la papelería de su padre, era alto, de piel blanca, cabello negro, ojos coquetos y cara de ángel, pero lo que más me había gustado de él era esa voz que con tan solo oírla hacía que mi corazón se detuviese y empezaba a imaginar que me llamaba a mi… pero nunca fue así, el se desesperaba cada vez que yo iba a la papelería porque todo el mundo se daba cuenta de mi gusto hacía el, incluyendo su padre y los amigos de él que estaban en otros locales junto a ese, y lo molestaban diciéndole que yo era su futura esposa, y cada vez que me veían comenzaban a murmurar que ya venía llegando su “amada novia”, todos comenzaban a reírse sin saber que a él lo estaban llevando a odiarme, y a mí, a resistir su desprecio, pero parecía que todos se daban cuenta de eso, menos yo… ese siempre fue mi defecto, nunca supe como disimular mis sentimientos, siempre fui un libro abierto para todos, algo que ellos creían que les daba derecho para querer ponerse a escribir, y a romper mis propias hojas…
Pero, no te he terminado de contar…— Me calmé un poco y proseguí. —Resulta que hoy Vanessa me dijo que él no quiso responder mi carta, y que si él me hablara algún día lo haría cuando me encontrara en la calle, no quería ni que me presentara con él, y mucho menos que se le ocurriera llevarme a la papelería para eso, y pues… me sentí indignada.
Mi vida no llores— Trató de consolarme pesar de que no me comprendía del todo— esto va a pasar, tiene que pasar, aún estas muy pequeña, tienes 13 años y toda una vida por delante, te esperan esta y muchas más desilusiones, pero no te asustes, estas desilusiones son las que te llevarán a encontrar a tu verdadero amor, el hombre con el que te casarás y al que amarás verdaderamente, pero deberás ser fuerte, porque este camino es muy duro, primero tienes que dedicarte a tus estudios que es lo único que tendrás seguro por el resto de tu vida, y el amor solito llegará, recuerda que el amor no se busca, y mucho menos se forza, el sólo llega a ti cuando menos lo busques o lo esperes, pueden aparecer muchos sentimientos con el disfraz de amor, pero al final solo llegará uno y sabrás identificarlo, pero todo a su debido tiempo…

Me abrazó y seguí llorando, las palabras de mi mamá hicieron sentirme mejor, pues como ella dijo: “Va a pasar, tiene que pasar”, y así fue, me propuse dejar a un lado esa ya casi obsesión que tenía con Martin, y me dispuse a quemar aquellas cartas que nunca le mandé, una libreta que era el diario de ese “amor” desde hacía 6 meses, ahí escribía todos y cada uno de los días en que lo veía, lo que pasaba  y los avances que supuestamente lograba con él, y una foto que guardaba como un tesoro, una foto de él que le tomé un día que estaba distraído.
Comencé una vida nueva dejando a un lado mi intento por ser amiga de  Martin, pero siempre me quedé con la idea de que había sido algún defecto mío por lo que yo no le había gustado, y me fui haciendo más tímida cada día, poseía una autoestima casi nula que trataba de disimular, pero dentro de mi existía ese miedo a que todo el mundo me rechazara como lo hizo Martin. Ya nunca iba a su papelería y evitaba a toda costa pasar por ahí, pasaron 3 meses sin que lo viera ni insistiera en hablar con él, y aunque cuando lo recordaba aún sentía ganas de llorar, resistía y pensaba en todos aquellos rechazos que había sufrido de su parte, y como un  día me dijo mi tía Isabel: “Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”.
Llegó Noviembre y el día de mí cumpleaños número 14, un día ansiado por mí porque siempre habían sido demasiado especiales mis cumpleaños, no solo por los regalos y la atención que era toda para mí, sino porque lo veía como una oportunidad de empezar de nuevo. Ese día mientras toda mi familia comía en mi casa, mi padre llegó con una caja mediana envuelta en papel de regalo y un moño rosa, me llamó mucho la atención y me preguntaba que había dentro de ella.
Tienes que cuidarla mucho,  porque no te volveré a comprar otra en mucho tiempo— dijo mi papá con voz burlona.
Está bien papá, pero ¿Qué es?Pues ábrela, es para que ya no te pelees con tus hermanos.

Abrí aquella caja con toda la emoción del mundo pues me suponía lo que era, esa emoción se debía a que yo solo había tenido una computadora de escritorio que compartía con mis dos hermanos mayores y la que solo me prestaban para hacer mis tareas, pero lo que yo quería era probar el chat y las páginas de moda y las cosas que me llamaban la atención como adolescente, abrí la caja y mis suposiciones fueron ciertas, había una laptop dentro de ella, comencé a saltar de gusto y abracé a mi papá dándole las gracias por el regalo que me había encantado.

Lo primero que hice con mi nueva computadora fue entrar a unas páginas para jugar a diseñar ropa, vestir, peinar, etc. No era muy conocedora de todo lo que se podía hacer sobre todo porque en ese tiempo el Internet no era tan popular entre chicas de mi edad así que no sabía muy bien todo lo que existía a su alrededor, hasta que entró mi hermana que tenía 17 años y como siempre trataba de corregirme en todo lo que según ella hacía mal.

¿Crees que la computadora solo se usa para jueguitos tontos? Dijo con tono sarcástico— ¡ya madura Anya por favor, ya tienes 14 años!, digo, siempre has sido una chiquilla muy inmadura pero es hora de que dejes aún lado a la niña que llevas dentro.

¿Ah sí, señorita perfección? Y entonces ¿Qué supones que haga? ¿Para que utilizan las chicas maduras una computadora?Le respondí de la misma manera sarcástica con la que ella me hablaba.

 — Pues mira… a parte de poder investigar tus tareas y entrar a esas páginas para adolescentes, puedes chatear, conocer gente a través de los espacios del mail, ahí puedes publicar fotos, poemas, lo que se te ocurra, y otros usuarios lo pueden visitar y comentar, pero antes tienes que crear tu correo.
¿Me puedes ayudar?  Dije con voz tímida.
Te ayudaría con mucho gusto si tuviera tiempo pero… me temo que no, así que tendrá que ser hasta mañana.
No le creí e insistí — ¡Por favor Karen!
Está bien, está bien, a ver, préstamela.
Le di la computadora y comenzó a preguntarme como quería que fuese mi correo, mis contraseñas, me enseñó cómo podría cambiarlas más adelante, como se iniciaba Messenger, y todas las cosas que yo necesitaba saber para comunicarme dentro del ciberespacio, puse toda la atención del mundo pues era algo completamente nuevo para mí, y así fui aprendiendo poco a poco, empecé a conocer gente de todos lados, y lo hacía visitando sus espacios, viendo sus fotos y sus blogs, sin pensar que todo aquello que era algo tan novedoso para mí y que jamás pensé que me llevaría más allá de la curiosidad, fuese el inicio de algo  que cambiaría mi vida por completo.
Se aproximaba Navidad, y yo como todas las noches estaba visitando los espacios de otros usuarios, leía sus entradas y copiaba algunas cosas que me gustaban, sobre todo imágenes de navidad y pensamientos sobre la misma…“La curiosidad mató al gato” si hubiese hecho caso de aquella frase habría dejado esa visita diaria a espacios de gente que no conocía… ese día se me ocurrió entrar al espacio titulado “Caballero de la oscuridad”, no sé ni siquiera que fue lo que me llamó la atención de ese espacio, ya que mi vida era demasiado rosa como para que me llamara la atención algo así, entré en el sitio y comencé a leer los escritos que tenía en su blog y me agradaron mucho, era románticos, de amor, y yo era una romántica de nacimiento, así que me enamoré de todo lo que había en esa página, me llamó tanto la atención que decidí ponerme en contacto con él y le dejé un comentario con mi correo diciéndole que me habían gustado mucho sus escritos. Al otro día abrí mi correo como siempre, y vi que alguien me había agregado a Messenger, lo acepté y vi que estaba conectado, de pronto, se abrió una nueva ventana con un mensaje.
¡Hola! 
 Escribió aquel chico del espacio llamado “Caballero de la oscuridad”.¡Hola!, ¿Quién eres?  pregunté tratando de disimular que sabía que se trataba del chico de aquel espacio. Me llamo Christian, te agregué porque me dejaste tu correo en mi espacioAh, ¡cierto! Ya recordé, discúlpame, jeje, ¿Cómo estás? Respondí como si no fuese al único al que le había dejado mi correo en su espacio.Muy bien ¿Y tú? ¿Cómo te llamas? También, gracias.Me llamo Anya. ¿Cuántos años tienes Christian?
20 años, ¿y tú?
Dudé sobre lo que tenía que responder, pensé que si le contestaba que tenía 14 años iba a perder todo interés en seguir platicando conmigo, pero aún  así decidí decirle la verdad, no quería romper mi pacto de honestidad donde fuera y con quien fuera.

Tengo 14 — Escribí temerosa por la respuesta.Ah, vaya… eres aún muy chica, bueno no es que yo sea un anciano jejeje pero… eres bastante más chica que yo,escribió.¿Y eso es un problema? Respondí.No, no, para nada, hay chicas que a tu edad ya son muy maduras, y espero tú seas una de ellas.
Christian mostraba cierto interés en platicar conmigo y eso me agradaba porque nunca había sentido el interés de un chico en mi sin siquiera conocerme más que solo por lo que escribía y así comenzamos a establecer una amistad cibernética, el me contaba como era su vida y yo de la mía, todos los días chateábamos y mi interés hacia él fue creciendo, quizá porque nunca había tenido platicas tan profundas con un chico  y me agradaba imaginar que él también podría sentir lo mismo que yo.

Llegó navidad, y esa noche pensé que no se conectaría pues yo era la única de mi lista de contactos que estaba conectada después de la cena, a las 2 de la mañana, de pronto vi que se conectó y me emocioné más de lo común, así que decidí hablarle.

¡Hola niño! ¡Hola nena! ¿Cómo estás? ¿Qué tal te la pasaste hoy? ¡Muy bien! Oye tengo que decirte algo, ya no puedo más. Escribí con el ánimo de que lo que teníamos él y yo pasara sobre algo más que una amistad.Mmm, si claro dime, ¿Qué pasa? ¡Te quiero! Perdón, sé que esto puede llegar a cambiar nuestra amistad y créeme que no me gustaría pero… es lo que siento, te he tomado mucho cariño en estos días en los que platicamos de cualquier cosa, y me pareces un chico tan maduro, tan lindo en lo que escribes en tu blog, sincero y además de todo guapo, lo digo por las fotos que he visto de ti en tu espacio.
Vaya… nunca me imaginé que me fueras a decir esto, pero… ¿Por qué no mejor me lo dices en persona?

Me extrañó mucho lo que me había dicho, y puse una cara que expresaba todo mi sentir en ese momento, el corazón empezó a latir rápido, me puse muy nerviosa y a la vez un sentimiento de querer escapar en ese momento de todo aquello, solo con la idea de conocerlo… aún con todos los sentimientos encontrados, pregunté:
¿En persona? ¿Cómo? Explícame.
Pues si, en persona, a mi me gustaría conocer a la niña linda que está detrás de esa pantalla, la nena que escribe tantas cosas lindas sobre ella misma, y a la que me imagino muy, muy linda, muy tierna, cariñosa, de muy buen corazón, muy guapa… recuerda que yo nunca te he visto ni siquiera en fotos, y tú me prometiste una, y hasta ahora no he sabido nada de esa foto.
Mi corazón se detuvo cuando leí eso, me emocioné tanto que comencé a brincar de alegría en toda mí recamara… ¿Conocerlo? ¿El vendrá a visitarme? Pues si podría, vive a 45 minutos de mi casa… pensé, los dos vivimos en el Distrito Federal… ¿Y qué le diré a mis padres? ¿Le gustaré? Tardé en responder, puesto que no sabía que responder.
¿Qué dices? ¿Aceptas? ¿Cuándo podré ir a visitarte?




Continuara 

1 comentario:

  1. Hey! que tal? Pues gusto en saludarte, que bueno que te haya gustado la novela que estoy escribiendo, supé que la habias publicado por que esta protegida y me informan cuando alguien más la publica, pero bueno gracias por el seguimiento y ojalá pudieras compartir mi blog.

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